Almuerzo para uno. Este mundo cada vez más solitario, donde paradógicamente aumenta la población de una forma exagerada, se ha encargado de crear objetos, comidas, espacios para uno, para esos que no quieren o no pueden estar acompañados. Porque es cierto: hay personas que les gusta estar solas, que disfrutan del propio eco de sus pensamientos. Sin embargo, hay otras que sufren diariamente por la soledad, esa soledad que los golpea con su puño de hierro cuando están más vulnerables.
Sopas para uno, asientos individuales, una galleta abandonada en la lata que antes estuvo llena. Hoy, mientras almorzaba sola,miraba la mesa y se veía triste: un plato con tallarines recalentados, un vaso de jugo, una servilleta, un juego de servicio. Reconozco que no me agrada comer en público sola. Me siento observada, casi avergonzada de tener que realizar esta actividad en solitario. Es una estupidez, pero no puedo evitarlo.
Ahora, qué pasa cuando queremos estar solos pero no podemos? Hay momentos en los que nos sentimos ahogados, mucho ruido y poca tranquilidad. Es difícil decirle al resto que se vaya sin un motivo específico, y lamentablemente a mí me cuesta mucho mentir. Se me nota en la cara la molestia, la incomodidad. ¿Puedes irte por favor? Pero vuelve, no te alejes por tanto tiempo. Ese es el tema. Qué hacer cuando ese tiempo de soledad que se extiende más allá de lo que deseamos? ya no es algo rico, ya no es cómodo. La necesidad de un abrazo, de una conversación trivial, de unas risas sonoras, es inmimente. Para mí es como un combustible: cada cierto tiempo se me acaba y necesito más.
Y lo curioso de todo esto es que mi segundo nombre es Soledad. Me lo pusieron porque mi mamá, debido a complicaciones en el embarazo, decidió que sería hija única. “Prefiero tenerla sólo a ella y verla crecer, que dejar a más hijos sin su madre”.
Con razón me caes tan bien… pensamos muy parecido… odio comer sola… prefiero no comer que ir sola a un restaurant… en la casa ya estoy acostumbrada, aunque claro, por algo la Lula tiene tanta importancia para mi…
Un abrazo grande para ti.