Hoy me llegó un correo especial a mi bandeja de entrada. Era de Felipe, una de las geniales personas que conocí en una circunstancia muy inusual. Esto me llevó a recordar un hecho que ocurrió hace unos meses y que marcó profundamente mi vida.
Comenzaré desde el principio. El día 27 de febrero de 2010 debía llegar a Chile, luego de mis vacaciones en Inglaterra con Camilo, mi novio, quien se encontraba viviendo allá por unos meses debido a una beca de trabajo que se ganó. Recuerdo que el 26 fue un día difícil, pues era el día de la despedida y todos sabemos lo tristes que éstas son. Para qué mencionar que lo pasé excelente, recorriendo varias ciudades de ese lluvioso país (Londres, Oxford, Gales, Liverpool) y viviendo algo nuevo y emocionante con esa persona tan importante para mí. Viajamos en tren a Londres, pues estábamos en Nuneaton, una ciudad a dos horas de allí. La despedida en el aeropuerto fue horrible, pero me tranquilizaba el que nos veríamos en unos cuantos meses más. Ya en el avión, comí la cena que nos entregaron y luego de revisar las películas que tenían disponibles y ver una de ellas, me puse a dormir porque la próxima parada sería en unas horas más en Sao Paulo, para hacer la escala correspondiente y volver a mi país. No pasó nada fuera de lo común, nada que me hiciera pensar lo que se vendría después.




Aunque nunca he sido una gran conocedora de la poesía, ésta siempre ha estado presente de una u otra forma en mi vida.
Curioseando por la web, me encontré con una animación de flash bastante interesante, titulada